Cuando empezamos este proyecto, en 2024, no existía en el Perú una antología que reuniera a mujeres poetas de distintas generaciones bajo un mismo techo. Habían existido, sí, antologías parciales — generacionales, regionales, temáticas — pero nunca un volumen que pretendiera tomar el siglo entero como una conversación.
La razón no era falta de material. Era falta de voluntad editorial.
Lo que sigue es nuestro intento de poner esa conversación en una sola página. Siete poetas, cien años, una pregunta común: qué quiere decir escribir poesía como mujer en el Perú.
I. La fundadora
Magda Portal (1900–1989) abre el volumen porque sin ella, literalmente, no estaríamos. Fue ella quien fundó en 1923 el primer círculo literario peruano que admitió mujeres en igualdad de condiciones. Fue ella quien sufrió cárcel y exilio por sus ideas. Y fue su poesía — afilada, política, sin coquetería — la que abrió la puerta para que las que vinieron después pudieran escribir desde otro lugar.
II. La generación rota
María Emilia Cornejo (1949–1972) escribió toda su obra entre los 18 y los 23 años. Se quitó la vida a los 23, dejando tres poemas que se han convertido, casi a su pesar, en manifiestos. "Y tu mano se hizo soga" sigue siendo, cincuenta años después, uno de los poemas más leídos de la poesía peruana del siglo XX. La incluimos no como mártir sino como testimonio de una generación que no encontró cómo respirar.
III. La maestra
Blanca Varela (1926–2009) fue la primera mujer en recibir el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en 2007, dos años antes de morir. Su obra completa — desde Ese puerto existe (1959) hasta Concierto animal (1999) — se ha vuelto canónica. Pero seleccionar a Varela no es un acto reverencial: es un acto de justicia con los lectores que aún no la han leído.
IV. La que rompió el silencio
Carmen Ollé publicó Noches de adrenalina en 1981 y, con ese libro, cambió las reglas. Antes de Ollé, las mujeres podían escribir poemas sobre el amor; después de Ollé, las mujeres podían escribir poemas sobre el deseo, la menstruación, la soledad, el aborto, el cuerpo treintañero exiliado en París.
V. La rescatada
Mercedes Cabello de Carbonera (1842–1909) no fue propiamente poeta — fue novelista — pero incluimos en este volumen una selección de los poemas dispersos que dejó en revistas limeñas de fin de siglo. Su prosa fue censurada por el clero junto con la de Clorinda Matto; sus poemas, casi olvidados, dialogan inesperadamente con las preocupaciones de la generación de Cornejo.
VI. La voz contemporánea
Mariela Dreyfus, Doris Moromisato, Rosella Di Paolo, Victoria Guerrero — las poetas vivas que firman este prólogo coral — representan generaciones que se solapan y se contradicen, pero comparten una pregunta: cómo escribir hoy, en un país que sigue sin habernos leído del todo. Sus respuestas son distintas. Las cuatro están aquí.
Lo que ustedes tienen entre las manos no es una antología canónica ni pretende serlo. Es una conversación que durará lo que ustedes quieran que dure: el tiempo que tarden en leerla, releerla, prestarla, discutir si hubiéramos debido incluir a otra. Estamos ansiosas por discutirlo.
— Las editoras y las poetas, marzo de 2025